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El martes pasado recibí once newsletters en mi correo. Y no abrí ninguna. Quizás suene extraño, porque trabajando en el departamento de comunicación y marketing de SagitaZ, yo misma me dedico a enviar newsletters con cierta frecuencia y espero que nuestros clientes y leads las abran.

Eso me hizo pensar, ¿quizás estamos yendo por el camino equivocado? Llevamos mucho tiempo escuchando que el mejor día para enviar newsletters es el martes. Es casi como una ley y hasta quien no trabaja en marketing lo sabe. Lo sabe, que suena extraño en realidad.

¿Qué ha ocurrido? Que todo el mundo manda newsletters el martes. Y nuestro correo se llena. Y además, algo que no todo el mundo está dispuesto a escuchar. Todo es prescindible. Todo. Si no leemos Facebook, no pasa nada. Si no leemos newsletters, tampoco. Nadie nos está esperando. No importa lo que contemos.

Por lo tanto, si queremos recibir cierta atención, ¡aunque sea una mirada rápida que despierte la curiosidad! Debemos cambiar la estrategia. Si mandamos cuando todo el mundo lo hace, nuestra comunicación quedará perdida en un mar inmenso de newsletters.

Recibo de media unas 40 newsletters a la semana. Esta mañana he decidido hacer un breve estudio de cuándo las recibo y a qué horas y estos son los datos que he recogido.

¿Quieres saber qué he descubierto?

Como habíamos hablado, la mayor parte llegan el martes. Más o menos un 31% de las mismas, evidenciando que todos, como borregos, vamos al mismo día. El siguiente día estrella es el jueves, con un 19,4%, pero me gustaría prestar cierta atención al lunes.

Fuente: SagitaZ

Si durante el fin de semana no miramos el correo del trabajo, debemos sumar a los correos recibidos el primer día de la semana los del sábado y el domingo, ya que sería el día en el que estarían sin leer en nuestra bandeja de entrada. Eso nos dice que el lunes tendríamos otro 31% de los mails de la semana, amontonados y sin leer.

¿Cuál es el día que quienes me envían newsletters han dejado desangelado? Miércoles y viernes, con 2 y 3 newsletters respectivamente. Si lo pensamos bien, para un usuario es un día de poco spam. Un día en el que ha recibido menos estímulos, en los que es probable que tenga por lo tanto más atención a desviar a su correo, ya que no le hemos obligado a mirar el correo once veces, ¡solo dos!

En cuando a las horas, otro de los dogmas del marketing aparece de forma evidente. A primera hora de la mañana, entre las 7 y las 8, he recibido el 28% de las newsletters. Típica hora de entrada al trabajo en la que las personas supuestamente tienen tiempo de revisar el correo.

Fuente: SagitaZ

La siguiente hora en la que más mails he recibido ha sido las 19h, con un 14% de los mails de la semana, coincidiendo con los ratos de salida del trabajo y del comienzo del esparcimiento.

¿Qué horas han sido las menos elegidas para los envíos? Evidentemente, la madrugada. Aunque he recibido 8 newsletters en el periodo entre la 1 de la madrugada y las 7, es evidente que no las puedo leer hasta que me despierto, por lo que se amontonan con los de las 8, así que esas horas no cuentan.

Las horas menos usadas han sido franjas entre las 10 y las 13h, seguidas de las 18h y las 20h. Por lo tanto, si queremos estar solos en la bandeja de correo, ¿no deberíamos elegir esas horas?

Como en el marketing (a pesar de lo que nos quieren vender) no hay reglas fijas en el comportamiento de nuestros usuarios, vale la pena hacer test A/B. No nos creamos los dogmas. Probemos, analicemos y apliquemos lo que mejores resultados nos dé con nuestra propia audiencia. Está claro que no podemos enviar a las mismas horas y los mismos días newsletters a jóvenes gamers que a altos ejecutivos de banca. O sí, quién sabe.

¿Qué conclusiones resumidas podemos obtener?

  • Huyamos de los martes. Todos mandan los martes.
  • El lunes quizás suframos el colapso del fin de semana.
  • Demos una oportunidad a los miércoles y a los viernes.
  • A las 8 de la mañana se hace la mayor parte de los envíos, que se juntan con los que se han hecho de madrugada, por lo que entraremos en un atasco.
  • Probemos horas más avanzadas de la mañana, cuando la bandeja de entrada esté más despejada y horas intermedias de la tarde.

Cuando tengáis algo en claro, contadnos cómo os ha ido con vuestras campañas de mail y estaremos encantados de ayudaros a mejorar cualquier ámbito de vuestro trabajo con vuestros clientes.

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